jueves, 27 de junio de 2013

DIAS DE BICICLETA




Pasadas las seis de la tarde del lunes tomé un taxi en  Tobalaba con Príncipe de Gales para poder acortar el tiempo de llegada a La Reina, donde me esperaban para tomar once.  

El chofer del taxi paró un poco más adentro de lo permitido en el espacio destinado al paso de peatones, en el semáforo. Un ciclista que venía por la vereda contraria le dio un topón y dijo algo que no escuché, porque lo tapó el ruido del golpe. El conductor masculló algo que tampoco entendí , pero como el semáforo ya había cambiado de luz partimos en la dirección que le había dado.

El hombre buscó calles paralelas y se fue conejeando para evitar el taco entre Echeñique y Vicente Pérez Rosales. Unos 50 metros antes de llegar a mi destino, oh sorpresa, divisó al ciclista quien con su casco blanco y su chaqueta con tiras reflectantes se proponía entrar a una de las comunidades Castillo-Velasco que abundan en el sector. Entonces paró y se bajó del taxi  dejando el motor en marcha  y el taxímetro corriendo.

Sin entender bien todavía lo que ocurría, bajé el vidrio del auto y escuché  un diálogo más o menos así: ¿Qué te pasó cabro: por qué me golpeaste el auto? ¿No te dai cuenta que es mi fuente de trabajo? ¡Mi¿ra el abollón que me dejaste!

Sin decir palabra, el interpelado siguió  en plan de entrar al condominio. Apestado por la indiferencia de su interlocutor ( más bien creo que se debe haber asustado) el  taxista insistió en pedir una respuesta poniendo su mano sobre el hombro del ciclista. Entonces éste se dio vuelta y le dijo a su interlocutor ¿Me estai siguiendo; me estai amenazando?

Les juro que se veían como dos gallos de pelea acercando las cabezas antes de iniciar el combate...Entonces pensé que habría golpes y que el ciclista iba a sacar la peor parte ... aunque, a falta de contundencia  física contaba con un buen Ipod , así es que retrocediendo interpeló al chofer a estas alturas verdaderamente enojado:  ¡Te voy a sacar una foto, me estás amenazando!!  gritaba, mientras el otro avanzaba  hacia él.

En vista de que ninguno de los dos estaba dispuesto a reconocer su error me bajé del taxi y le pedí al conductor que terminara el recorrido y que respetara mis derechos de cliente (no se me ocurrió otra cosa; fuerza física para separarlos - llegado el caso- no tengo), cosa que hizo de inmediato pidiendo disculpas: "Perdone señora , pero usted vio lo que me hizo. Yo no tengo nada contra los ciclistas y se que es difícil la situación , porque faltan vías ... pero que no se la tomen con uno . Si al final pa nosotros también es complicado andarlos esquivando cuando andamos buscando pasajeros!"

Recordé un percance que sufrió Pancho Figueroa el día en que debíamos juntarnos para una entrevista, en abril , cuando un ciclista furioso lo acorraló contra una pared y lo levantó en vilo, culpándolo de haberse cruzado de manera imprevista en la ciclovía ... Y también me vino a la memoria una columna de Juan Pablo Garnham ("No necesitamos más furiosos") publicada en la revista Qué Pasa del 19  mayo, que me interpretó plenamente .

También pensé en la cantidad de veces que que he tenido que dar un salto al costado cuando un o una ciclista han pasado raudos por mi lado mientras camino por la vereda; la cantidad de veces que me he contenido para no insultarlos/as , porque  estoy a  favor de las bicicletas y me encantaría vivir en una ciudad como Amsterdam o Curitiba.... 

Como en verdad estamos lejos de eso, simplemente quisiera apelar al sentido básico del pedaleo en buena. Un amigo bonaerense me decía que para él andar en bicicleta era parte de la vida  (de hecho, lo conozco hace 30 años y lo he visto más tiempo arriba de ese vehículo que de su auto todo terreno, que usa los fines de semana para salir de la ciudad) . En los años 80 recorríamos Corrientes en bici buscando las librerías donde podíamos encontrar los libros que en nuestros respectivos países no circulaban libremente; la última vez que nos encontramos- a fines del año pasado- llegó en bicicleta  a una gigantesca manifestación a favor a de la nueva Ley de Medios.. . La dejó amarrada en pleno centro y al cabo de unas horas la recuperó tal cual, cosa que me llamó la atención porque la cantidad de gente  en la calle era impresionante.

En el parque Bustamante suelo ver decenas de ciclistas yendo y viniendo de norte a sur y viceversa. Ellos circulan por su pista, los corredores por la suya y los peatones en la vereda estrecha o a campo traviesa. Hasta los perros tienen claro cual es u espacio, aunque algún  díscolo de repente se dedica a ladrar a los que van pedaleando. También he visto una circulación más o menos fluida por la vía que va a continuación de Santa Isabel. O sea, si hay buena pista hay buen funcionamiento.

Se que acá hay gente como Eduardo, para quienes el auto no es una opción feliz (por elección propia y no por falta de medios). Pero hay otros apurados, enfurecidos, impacientes , atolondrados . Y también quienes por ahorrar en transporte deben enfrentar peligros tales como automovilistas o choferes de micro abusivos; ciclovías escasas o inadecuadas; perros que los persiguen y muchos otros obstáculos que permitirían entender la rabia. 

Dudo que alguna vez tengamos en Santiago la imagen de postal de la capital holandesa (de partida tendríamos que tener canales y menos gente circulando ); o que veamos nuestras calles como las de Beijing , cuando recién se estaba abriendo a la economía capitalista (ahora dicen que las bicicletas han sido reemplazadas por motos) .Tal vez  también habría que partir por elevar el nivel de tolerancia en muchos otros aspectos; por abolir el discurso odioso que tanto abunda; por cambiar la práctica de la vigilancia por la del entendimiento en confianza; por validar de una vez la bicicleta como un medio de transporte y no un hobby de fin de semana .. Por abrir nuevas vías; por difundir más las existentes o probables; por instalar más y mejores estacionamientos de bicicletas (también en los edificios); por buscar diseños fabulosos para los cascos de protección (aunque he visto algunos muy ingeniosos, como uno que simulaba un gorro vikingo con trenzas y todo; o el que portaba una esplendorosa cabellera estilo mohicano). 

Así al menos podríamos evitar el negro futuro de una ciudad que se ve cada día más colapsada.

domingo, 8 de julio de 2012

Es cuestión de sumar


Viviendo en un país donde la mayoría de los diarios impresos de circulación nacional y distribución masiva pertenecen a dos conglomerados económicos, me reconforta ver la diversidad de la prensa en países vecinos. Así, en un barrio acomodado de Caracas busqué El correo del Orinoco, diario  editado por el gobierno de Chávez, para contrastar un poco la oferta opositora ampliamente desplegada.
El señor mayor  a cargo del puesto me respondió que no se vendía, que por ahí no lo querían.  "¿Entonces cuál de estos es mejor? insistí . "Depende de cómo se vea" me dijo " y ahora que no hay libertad de prensa no me están llegando todos los diarios"."Ah", volví a la carga, "pero todos estos son de oposición y usted no tiene los de gobierno, ¿por habla de censura ?.


La escena se repitió en otros kioscos del barrio. Tuve que cambiar de distrito e ir al centro de Caracas, para encontrar un ejemplar del periódico oficialista. Me pasó lo mismo con autores que han publicado con la Fundación El perro y la rana, que depende del Ministerio de Cultura: las librerías grandes de los centros comerciales simplemente no los tienen, no los aceptan en sus estanterías. 

La guerra de las comunicaciones es un campo minado. La manipulación de prensa un océano abisal. El gobierno venezolano creó su propio canal de televisión después del intento de golpe de estado  de 2002; allí se transmite programación cultural, educativa, y noticias nacionales y extranjeras desde su perspectiva, la de un estado socialista. Pero también , cuando el Presidente da a conocer medidas de importancia hace cadenas nacionales que pueden extenderse por dos o tres horas, como una forma de equilibrar la balanza en un  espectro donde la oposición no carece precisamente de medios.Y eso enfurece al bando contrario, aunque sus canales sean más , su prensa más abundante y su campaña del terror cuente con resonancia continental.


El domingo 1 de julio un periódico peruano de circulación nacional con fama de serio (La República) tenía en portada un artículo sobre las elecciones presidenciales en Venezuela, donde aparecía un Chávez sin pelo e hinchado por el efecto de la quimioterapia. Yo había visto al Presidente de Venezuela en televisión días antes con todo su pelo y bastante menos inflado, sonriente y hablando largo, como alguien que goza de buena salud.


Busqué en el diario limeño si había una nota aclaratoria que dijera que la foto era de archivo. Pero no vi nada de eso. El artículo, en cambio, hablaba largamente de la enfermedad y especulaba sobre si el candidato a la reelección llegaría o no al fin de la campaña. continuaba especulando que si él se veía en pie era gracias  a la prodigiosa manipulación" de los médicos cubanos que lo atienden. Días después otro diario , un periódico semanal , se sumaría a la tesis de la enfermedad grave que lem impediría gobernar. Por cierto nadie recuerda que Miterrand ejerció su mandato en Francia, durante su segundo período, con cáncer  a los huesos y a la próstata, cuestión que se mantuvo como secreto de Estado.

En Chile la construcción de imaginarios lleva a los canales de oposición a poner insistentemente la misma imagen, la de los "violentistas", cada vez que hay una manifestación de descontento, sean los que protestan estudiantes, pescadores o mapuches. En algunos casos se ha llegado a crear periódicos en el exterior para rebotar una noticia  en el país . El mismo recurso se usó el año pasado en Perú, durante la segunda vuelta de la campaña por las elecciones. Una supuesta periodista alemana de un periódico desconocido habría entrevistado a Ollanta Humala y este habría expresado conceptos absolutamente racistas. Este artículo circuló en medios intelectuales progresistas norteamericanos y desde allí se expandió mediante correos electrónicos . Era, se supo luego , un invento.


En el caso de la salud de Chávez se habla de fuentes bien informadas; de médicos cercanos; de encuestas privadas que achican la brecha entre el candidato opositor y el reincidente (igual se hizo en las elecciones peruanas del año pasado). Pero el mandatario sigue siendo el tipo que despierta empatía en los sectores populares, el de habla llana y respuestas rápidas frente a las necesidades imperiosas; el que recorre el país situándose en el lugar de los menos favorecidos económicamente. 


Son los atributos que generan adhesión a su gobierno los que, al lado contrario provocan animadversión. "¿Quién va estar bien con un Presidente como ese?" me dice una mujer muy maquillada, con cartera de marca millonaria que me ofrece gentilmente las revistas Vanidades en el aeropuerto mientras esperamos el avión a Lima. Es lo que he escuchado en forma reiterada de otras personas que añoran los gobiernos de antes y se quejan del desabastecimiento (me pregunto cómo sería antes de Chávez si lo que he visto son supermercados llenos de mercaderías), de la inflación (que ha llevado al gobierno a fijar precios de alimentos y bienes de consumo de uso diario), del mal funcionamiento de las empresas estatizadas.

Son gente que vive en buenos barrios. pero no hay para qué ser tan maniqueísta; porque si bien el soporte mayoritario de Chávez está en los sectores populares, no es allí solamente donde se encuentran sus adeptos. Y son ellos, los que proviene de familias burguesas, quienes aseguran que este país no vuelve atrás, que la gente ha ganado dignidad y voz, y que van a defender sus derechos, no con armas y violencia sino con los votos.


Por eso la Mesa de Unidad Democrática (MUD) - que cobija a representantes de la derecha más conservadora y a izquierdistas desangelados-  ofrece continuar con los programas sociales del gobierno socialista y con su línea de integración latinoamericana , mientras diarios de oposición  como Tal cual se mofan abiertamente del Presidente en ejercicio (¡ y eso que hay censura!) .


La oposición unida ganó terreno en las elecciones parlamentarias de 2011. pero una cosa es el Parlamento y otra la Presidencia. Lo ha dicho  uno de los líderes de la oposición y figura histórica de la izquierda escindida- Teodoro Petkoff- en una entrevista aparecida en un semanario extranjero (Hilldebrandt en su 13, de Perú): "Chavez es un candidato formidable". 

viernes, 20 de enero de 2012

"El año en que nací": las caras de una historia chilena reciente


(Foto archivo Santiago a Mil) 

Arriba del escenario diez actores corren como si se tratara de la maratón por la educación, mientras uno anuncia con un altavoz el número del año que cada uno representa. Abajo, en las butacas, el amigo sentado al lado izquierdo de la joven directora de la obra le susurra: “¿Y esto no era un ensayo?” Ella le responde medio afligida: “Síiii , pero está todo el mundo”. Su compañero de la derecha, mastica chicle con frenesí. El escritor chileno Rafael Gumucio, al otro costado, se sumerge en su asiento de la sala del Centro Cultural Gabriela Mistral, sede de Santiago a Mil.

Ayer jueves 19 de enero los espectadores informados saben de qué va la cosa y esperan con más o menos expectativas ver el resultado de este trabajo de una de las directoras de teatro argentinas más destacadas del momento con un grupo semiamateur de actores chilenos.
Lola Arias http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/teatro/Lola-Arias-Ciudades-paralelas_0_559744236.html presentó en Santiago en 2011”Mi vida después” (estrenada en Buenos Aires en 2009 y con 18 giras en Europa y América Latina) , en la que seis jóvenes actores hacen  un recuento de la historia argentina de los últimos 30 años, a partir de sus propias vivencias bajo la dictadura y “El año en que nací” http://www.santiagoamil.cl/es/?p=7835 es la versión chilena de esa obra aclamada en su país de origen.

Arias escribió esta obra y la dirigió pero – según nos dijo- los actores contribuyeron en gran parte para reconstruir la época en que nacieron y crecieron hasta llegar a la adultez (entre 1973 los años posteriores). La técnica se llama “biodrama” y alude al hecho de llevar las biografías reales al escenario, cuestión que la directora trasandina ha usado en varias de sus obras. El asunto se refuerza con la lectura de cartas, proyección de antiguas fotos etc. La premisa de Lola es que “los documentos si se utilizan inteligentemente pueden revelar muchos secretos” y en el caso de la obra chilena, una de las actrices descubrió quién era su verdadero padre mediante la circulación pública de una foto de quién creía su padre (al que nunca había conocido).

 Esa intimidad develada, con cartas muy personales, fotos de álbum familiar, la puesta en escena de escenas  que están en el imaginario colectivo y los recuerdos y anécdotas – surgidos de una investigación intensa- van apareciendo sabiamente dosificados en la obra. A ratos se escuchan risas, pero la mayor parte del tiempo el silencio muestra en forma elocuente que la historia vivida y los acontecimientos más recientes (el relato abarca hasta las movilizaciones estudiantiles de este año) duelen.

Vicaría, Dina, Chacarillas, Yumbel, Frente Patriótico, Plebiscito desfilan como palabras claves. La visita del Papa, la elección de Bolocco como miss Universo; el regreso de Pinochet de Londres, los apagones descritos desde el recuerdo de alguien que era niño en la época (en los 80), provocan risa. Una figura pedaleando tras una pantalla, para lograr un efecto de sombra, me hace recordar el afiche de la película “Machuca” y toda su carga emocional. Los actores en el escenario se mueven ligeros y también ágil es su memoria para recordar tanto texto. El uso de recursos de la tecnología digital, como la proyección directa de imágenes filmadas en el escenario, junto con la música tocada en vivo alivianan los largos parlamentos. Por eso, las casi dos horas que dura la obra, transcurren casi sin peso.

La historia, los personajes 

Once historias trascurren en el escenario. Están, por ejemplo, la de un hijo de un grumete de marina que cuenta cómo su padre se convirtió en un militar mientras entrenaba en la isla Quiriquina; la del hijo de un funcionario de Investigaciones que transita ubicuamente del gobierno de Unidad Popular a la dictadura; la del hijo de uno de los fundadores de Patria y Libertad; la de de la hija de militantes del Mapu y aquellas de dos hijas de miristas (una asesinada y exhibida en la vía pública en el falso enfrentamiento de Fuenteovejuna) . Y también la de la hija de una ex enfermera del hospital militar, que ofrece distintas versiones para explicar el padre ausente (chofer de turbus; piloto de aviación, militar) ninguna de las cuales  resulta ser la verdaderal, porque tras un dato recabado mientras hacía el taller del cual surgió la obra obtuvo una pista que le permitió saber que en realidad es un carabinero actualmente preso por matar y torturar a dos prisioneros políticos.

En la obra argentina hubo una sorpresa igualmente dramática; una de las chicas descubrió que su hermano era una de esas guaguas secuestradas en campos de detención de presos políticos y dadas en adopción.

No es casual que esto pase en las obras de Lola Arias. Ella ha declarado que le interesa producir “un teatro que trabaja sobre la vida y hace que la vida se aparezca”  reconoce en este imperativo la formación con maestros de teatro para los cuales “el actor no era el emisario de un texto ajeno sino alguien que podía producir su propia textualidad”.

Arias como muchos talentos de su generación – nació en 1976, año de comienzo de la dictadura militar argentina- desarrolla su creatividad en diversas áreas: literatura, música, perfomance, teatro. Ha estado en Alemania, berlín, Suiza, Londres presentando otras obras de su creación como la perfomance en espacios públicos “Ciudades paralelas” http://www.youtube.com/watch?v=EGS5YxaRcL8. Con el músico Ulises Conti hizo el disco “El amor es un francotirador”, a partir de cuyo texto el actor y director chileno Néstor Cantillana ha montado una obra con el mismo nombre. Y un libro suyo de cuentos  acaba de ser publicado.

Pero su mayor capital sigue siendo el teatro, la representación; allí recopila, mezcla, edita hasta llegar a resultados como las obras mencionadas que la han puesto en el lugar que está.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Un empleo "de verdad" (recado para los comunicadores)





La escena es así: una chica de rostro enrojecido camina velozmente a través de un espacio que resulta ser su lugar de trabajo. La cámara la sigue y el espectador se involucra en su desplazamiento y su furia. Es Rosetta: una joven casi adolescente, que ha perdido su trabajo sin que se lo explique. Más bien dicho, no consigue que la contraten luego del tiempo de práctica, aunque argumenta que ha hecho bien su pega. La historia continúa en torno a los esfuerzos del personaje por obtener trabajo- y con ello ser validada socialmente y sobrevivir-; “un trabajo de verdad” según expresa y no un simulacro para ganarse unos francos. Tras ese fin Rosetta es capaz de cualquier cosa http://www.edualter.org/material/cinemaitreball/rosetta.htm. 


La película de los hermanos Jean Luc y Pierre Dardenne (Bélgica) ganó la Palma de Oro en Cannes en 1999. En ese tiempo fue una arriesgada apuesta del jurado, porque se trataba un film duro y crítico a la sociedad moderna, referido a una clase marginal en una Europa que por aquél entonces gozaba de prosperidad y estabilidad y donde seres como Rosetta,u otros personajes que pueblan las posteriores películas de los Dardenne (“El niño”, “El hijo”, "El silencio de Lorna"), parecían escapados de otras latitudes.Mirada ahora, en el tiempo en que los marginados son cada vez más  visibles, Rosetta resulta muy vigente.


Una frase de la protagonista me ha quedado dando vuelta. Cuando su amigo Riquet – el único que ha conseguido en la pelea por la sobrevivencia- le pregunta por qué lo ha traicionado ella le responde “porque quería un trabajo de verdad”. Ya había refutado un ofrecimiento- vender waffles hechos a la mala- porque su idea era quizá que el trabajo “dignifica”.¡¡Quién sabe!!
La consigna de trabajo decente y salario idem acuñada por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) parece una quimera, por más acuerdos que se tomen en Ginebra y convenios que firmen los estados participantes en la organizaciónhttp://www.ilo.org/global/about-the-ilo/decent-work-agenda/lang--es/index.htm. Los mismos organismos internacionales se las arreglan actualmente para pagar salarios cada vez más bajos u ofrecer contratos precarios a los recién llegados.

A fines de noviembre el Colegio de Periodistas de Chile se pronunció en relación a una oferta laboral publicada por la empresa Nextel, que ofrecía cien mil pesos de salario para un cargo de periodista titulado. En el Colegio señalaron que  que no se trataba de un caso aislado y que mensualmente se reciben en esta agrupación gremial por lo menos dos a tres denuncias de este tipo, las que han sido denunciadas al Ministerio del Trabajo, para que fiscalice http://www.colegiodeperiodistas.cl/index.php/noticias/2-uncategorised/137

Estos datos y otros hacen crecer mi escepticismo frente a las cifras de desempleo nacional y preguntarme a qué tipo de empleo se refieren las estadísticas oficiales. Porque la palabra me parece  un eufemismo, cuando  escucho a un vendedor de cuneta de Providencia con Lyon diciendo “Yo trabajo en esta esquina y cuando está malo me corro pal centro”; o cuando Juanito se queja de que el alcalde Zalaquett lo privó del espacio donde trabajó durante tantos años (pidiendo “colaboraciones” por su simulación de Luis Miguel). 

Si Rosetta viviera en Chile ¿ habría considerado “un trabajo de verdad” el empleo de empaquetadora de supermercado; o de mesera en uno de los sitios de moda, cuyos dueños hacen un  contrato por una paga irrisoria aduciendo que en propinas se puede hacer un sueldo más que respetable (sin decir que de las propinas se deducirá un porcentaje para el personal de cocina, al que también le pagan una miseria)?. De seguro el personaje de la película de los hermanos  Dardenne no habría encontrado pega en estos lugares, porque ocupan de preferencia a actores o actrices, cineastas, fotógrafos, periodistas, publicistas, ojalá de facha regia.

Y claro, si cualquier profesión vinculado a las comunicaciones cae en el hoyo negro de las menos rentables en Chile.  Actores y actrices, periodistas, publicistas, diseñadores sobran,dicen.

¿Es cierto, sobran? Por favor!! Una cosa es que exista una gran oferta y otra que la creatividad y el talento esté demás, porque quienes tienen el dinero y el poder económico no quieran invertir en conocimiento y en buena edición de contenidos (atractivos, creativos, bien informados, estudiados en profundidad y no con el afán de incitar al consumo meramente) para ser trasladados a libros, películas, obras de teatro, de música o campañas publicitarias. Nos enfrentamos a diario con un criterio editorial  que nos ahoga y desinforma.  Con un  estilo dirigista heredado de la dictadura y un modelo mercantilista, del cual tampoco somos los inventores, que no valora el saber.  A una perspectiva de corto alcance  en la educación, para formar a los escolares y preescolares en una cultura humanista.  A un bombardeo de mensajes que privilegian lo feo, lo banal, lo “sencillito”, lo conservador, lo”productivo”.

Volviendo a Rosetta y a los hermanos Dardenne, los cineastas belgas   en forma permanente han estado desnudando a una sociedad cuya pulsión es anteponer el bien personal por sobre el colectivo y  reafirmar los valores individuales acentuando con ello  el aislamiento y la soledad. En suma, todo eso que ahora revienta y que se cuestiona de manera más visible, abierta y masiva en las sociedades “desarrolladas” y las no tanto.
Frente a la crisis que sacude a Europa, y al mundo en general,  los Dardenne han dado una luz de esperanza en un foro convocado por el diario El Mundo, de España: “Está claro que en la actualidad en Europa hay dramas que están haciendo tambalear existencias. La ficción es una manera de poder abordar estos cambios. Son momentos difíciles en los que muchas personas tienen que tomar decisiones importantes. Y ahí es donde la ficción puede dar sentido a estas elecciones. El miedo ha invadido a todo el mundo. Está bien imaginar historias en los que los protagonistas luchan contra ese miedo” http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2011/10/5025/
El guante está lanzado.









Puerto Cabello (Historias venezolanas)



Salió muy compuestita de su casa, una antigua casona con el revestimiento corroído por la sal marina, en Puerto Cabello. Caminó moviendo las caderas de nínfula por el estrecho callejón y al poco rato se sintió un silbido. Un chico flacuchento color chocolate, que escuchaba un rap en su teléfono móvil, la interceptó e intentó abrazarla. Ella se desprendió con un movimiento ágil del hombro derecho y siguió por la perpendicular rumbeando para el malecón. Un sonido de celular la detuvo……

Escuchó un segundo y siguió avanzando entre risas. De pronto, un barco, una enorme nave de color blanco con bandera finlandesa, avanzó hasta situarse paralelamente a la baranda del malecón. Alguien que había seguido sus pasos rememoró una escena de Amarcord, esa película de Fellini donde todos esperan una encantada que debe llegar por la noche, y pensó -como tantas veces antes- que eso del realismo mágico era un invento de quienes necesitan explicarse lo que está fuera de su cotidiano racionalmente ordenado. O tal vez nunca estuvieron en el Caribe o sus cercanías. Ni conocieron historias como la de este puerto que, según se dice, tiene aguas tan tranquilas que se puede amarrar barcos de gran calado “con la hebra de un cabello”.http://www.mipunto.com/venezuelavirtual/000/002/003/005/004/000.html

Pero ahora la historia es otra y también la protagonista. Porque bajo el sol tórrido de mediodía la chica se ha detenido para observar lo que ocurre a unos cuantos metros. Globos de colores anuncian una celebración; un grupo de estudiantes afinan instrumentos a un costado y en otro, niños con disfraces de árboles y flores se preparan nerviosos para presentar una obrita de contenido ecológico que han ensayado durante semanas. Un señor vestido con impecable camisa blanca de manga corta y sombrero de paja lee observa un cartel, mientras espera que algo comience. Por aquí y por allá unos leen poesía y otros cuentan cuentos sobre vacas memoriosas y sobre un burro enamorado. Es una fiesta sin duda, de la cual no estaba enterada.

La señora de pelo blanco que observa tras la reja de su ventana sí sabe del acontecimiento, porque su hija profesora es una de las participantes del encuentro de literatura http://sitiocero.net/2011/leer-para-crecer/, que desde hace dos días la lleva de un lado a otro. Ella no irá, porque a sus años ya no está para tantos desplazamientos, pero feliz observa y conversa con los transeúntes que hoy están de visita. Habla de sus antecesores holandeses que arribaron a este puerto hace muchísimos años. Cuenta historias de piratas y corsarios, cuando españoles y franceses, como el temible Jean David Nau, el Olonés, asolaban estas costas.


El Olonés es uno de los personajes de la novela “Las aguas tenían reflejos de plata”http://www.prisaediciones.com/ve/libro/las-aguas-tenian-reflejos-de-plata/ de la escritora Laura Antillano. Ella ciertamente tiene predilección por este puerto principal de Carabobo, porque también lo eligió como ciudad de origen de la romántica y vanguardista Leonora de “Solitaria Solidaria”, una mujer del siglo XIX que logra cautivar a una historiadora y académica del siglo XX.

Es Laura, precisamente, http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/antillano/bio.htm la que está detrás de este encuentro de literatura y de esta fiesta en el boulevard de Puerto Cabello, que ha motivado a la niña de minifalda azul a interrumpir su paseo al malecón y a descartar la cita con el chico del rap, para continuar la rumba por otros derroteros. 


viernes, 4 de noviembre de 2011

Ana y Mónica


Tamara Acosta, en el rol de Ana  en la serie de Canal 13 (Archivo de UC Televisión) 

Son tan diferentes Ana (Los 80)  y Mónica (Los archivos del Cardenal), las dos series transmitidas en señal abierta por Canal 13  y Televisión  Nacional, a través de las cuales miles de televidentes han podido revivir  los años negros de la dictadura militar!
Ana (interpretada por la actriz Tamara Acosta) es contenida  y contenedora; conservadora  con matices, orgullosa siempre, digna y algo ingenua. Habla poco, pero de  de vez en cuando dice unas tremendas verdades. Como cuando enfrenta a Juan, (Daniel Muñoz) su marido y le dice que hay muchas maneras de faltarle el respeto a una mujer (en el momento en que el confiesa que ha estado a punto de engañarla con otra).
Mónica (Paly Garcia) en cambio es expansiva, busca el protagonismo, aun  poniendo en riesgo a su familia o a sus colaboradores (cosa que Ana jamás haría... no hasta ahora)  y mas que madre tradicional se aparece como cómplice de Laura,  su única hija  (Ana  en cambio tiene cuatro).
No es tan solo la clase social lo que las separa (al fin y al cabo ambas son clase de media aunque estén en puntas diferentes cada cual), ni tampoco la rotunda  militancia de una frente a la reticencia de la otra (“Pero mi hija no es de esa gente”, exclama  Ana, cuando en la Vicaria le entregan información sobre Gabriel el pololo frentista de  Claudia). Es algo más que eso.
El Chile dela serie “Los 80” es deslavado, pobre, cansino casi. Las acciones suceden en comunas  como  Maipú  o La Florida, donde hay  “caseros” (por muy momio que sea el dueño del boliche es el que fía o recibe los llamados  telefonicos)  y los chicos juegan a la pelota en la calle. Los protagonistas no suben de la cota Santiago centro  y no hay grandes sofisticaciones en su vida diaria. Tampoco el tema de la militancia es tan relevante, lo cual no quiere decir que no se perciba la existencia de una dictadura y la de opositores a esta.
Al contrario,  en el país de “Los archivos del Cardenal”  la adrenalina es cosa de cada día; la crisis económica  y la pobreza que trajo aparejada casi no se ven, porque los personajes están en otra: intentando salvar a  los perseguidos del régimen en un esquema donde no caben sino los héroes o heroínas.
Ana no tiene nada que hacer en ese espacio. O tal vez si. Porque  por cada Mónica hubo decenas de Anas  anónimas, que “perdieron la inocencia”,  cuando uno de los suyos fue tocado. Mujeres campesinas que supieron camuflarse de tal modo que durante meses mantuvieron escondidos a sus maridos,  buscados  por encabezar o participar tomas de fundos. Pobladoras  que pararon la olla con diversos artilugios, convirtiéndose de golpe en jefas de hogar debido a la detención, desaparición o simple cesantía de sus maridos. Oficinistas, señoras de su casa, estudiantes que hicieron de enlace o colaboraron para esconder personas, asilarlas en embajadas,  y a veces hasta transportar armas bajo las verduras compradas en la feria. La mayoría de ellas no figura en registro alguno.  
La  Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (Comisión Valech) determinó en 2004 que de 34 690 víctimas de prisión política, 28 459 sufrieron torturas y apremios ilegítimos. De ellas, 3621 eran mujeres y  alrededor de 3. 400 fueron abusadas y violadas por sus captores. En el segundo informe, http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/08/110816_chile_pinochet_informe_victimas_jg.shtml
entregado  a mediados de agosto de 2011, el porcentaje varia aunque no tan significativamente. Entre 1978 y 1990- o sea, el periodo en que transcurren ambas series-  del total de personas registradas como “victimas de prisión política calificada”,   un 75,5 por ciento son hombres y un 22 por ciento mujeres.  http://www.comisionvalech.gov.cl/InformeComision/Informe2011.pdf
No sabemos cuantas Ana o cuantas Mónica hay entre ellas, pero podemos  sospecharlo.
De lo que no cabe duda es  sobre el impacto de ambas series. Pese al horario  y a la tremenda presión para que no se transmitiera  Los archivos logro un rating mas que honroso  11,7 puntos en promedio) http://diario.latercera.com/2011/10/13/01/contenido/cultura-entretencion/30-86802-9-los-archivos-del-cardenal-protagonista-y-guionista-adelantan-el-final-de-esta.shtml. Mientras que “Los 80” ya va en su cuarta temporada y marcó  33 puntos en su debut.
¿Sera que la memoria  vuelve a ocupar el puesto que  estaba medio extraviado?


PD : Esta nota fue escrita para el sitio web Sitiocero.net y fue publicada a mediados de octubre recibiendo múltiples comentarios. El sitio fue  hackeado hoy y está en reconstrucción.


sábado, 20 de agosto de 2011

Raúl Ruiz, Genial y gentil


Hace un par de horas veía a ratos "Palomita Blanca", película con la cual Televisión Nacional decidió rendir homenaje a Raúl Ruiz muerto esta mañana de neumonía en París (http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=234378&id=442819&dis=1&sec=12), mientras revisaba una nota publicada por la revista Cultura, de la Secretaría General de Gobierno en la que se comentaba sobre sus "silenciosas gestiones" para lograr que los chilenos supieran que "Palomita Blanca" era solamente una muestra de su universo visual , que por entonces llegaba a 97 películas.

Ese texto fue escrito en 1997, año en que Ruiz recibiera el Premio Nacional de las Artes de la Representación, reconocimiento criticado por los envidiosos de siempre, que aludieron como impedimento su larga residencia en Francia, país que definitivamente lo adoptó.

La primera vez que supe de la existencia de Raúl Ruiz fue a través de Carlos Flores del Pino (http://www.consejodelacultura.cl/200709/pausa8.pdf), a la salida del Centro Georges Pompidou, en Paris. Unos cinco años más tarde pude ver una de sus películas más celebradas en un cine arte de Buenos Aires, cuando Argentina recuperaba su democracia y nosotros seguíamos bajo la sombra ominosa de Pinochet. “Las tres coronas del marinero”, de Ruiz, (http://www.memoriachilena.cl/temas/dest.asp?id=raulruizcoronas), figuraba en un ciclo de maestros al lado de “Solaris”, de Andrei Tarkovsky , quien al igual que nuestro compatriota tenía su propia teoría sobre el tiempo (http://www.andreitarkovski.org/biografia.html).

En 2003 y con ocasión del rodaje de “Cofralandes”, un conjunto de cortometrajes coproducida por el Ministerio de Educación (http://www.hispashare.com/?title=8892), entrevisté al reconocido cineasta, para la misma revista Cultura. Con la complicidad del productor general, Christian Aspee, accedí al rodaje de uno de los capítulos de la serie en un lugar cerca de Talagante. Allí estaba Ruiz, con las mangas de la camisa arremangadas y un sombrero de paja para protegerse del sol, dirigiendo a Nestor Cantillana caracterizado de peón de campo que logra engañar al diablo. A ratos, después de rodar una escena el joven actor o con iabel y Angel Parra (también parte del elenco) Ruiz paraba la filmación y caminaba de un lado a otro sin hablar con nadie (él se encargó de decirme luego que esa era su forma de pensar una alternativa, cuando había algo que no le gustaba del plan trazado) mientras el equipo técnico esperaba las órdenes que Ruiz daba con un tono respetuoso, casi gentil, característica muchas veces recordada por actores como Catherine Deneuve, una de sus musas, o John Malkovic.

Años después volví a entrevistarlo para "Cuadernos Chilenos", en el café Normandie donde me dio cita a eso de las once de la mañana. A diferencia de la vez anterior, en esta ocasión no había más periodistas esperando y pudimos hablar larga y distendidamente. Aunque tratándose de un encuentro de trabajo resultaba difícil bajar la guardia frente a alguien que disparaba conceptos y citaba autores sin mediar tregua alguna.

En el último tiempo Ruiz visitaba Chile cada año, a veces en más de una ocasión; y si antes lo hacía casi en secreto, luego del Premio Nacional y de "Cofralandes"( o Rapsodia chilena , que fue el nombre que adoptó ese trabajo), cada vez que pisaba Chile era esperado por sus amigos y periodistas para los que habitualmente disponía de tiempo. Así retornó lentamente a Chile, aunque no lo hiciera de cuerpo presente, y llegó a ser más conocido en el país donde nació y que dejó- al igual que casi todos los cineastas de su generación que partieron al exilio- para el golpe de estado de 1973. También, consagración en los circuitos más importantes de la industria audiovisual mediante, pudimos ver en las pantallas de cine y en tvcable unas cuantas películas más de su vasta filmografía. Pero más allá de los filmes consagrados por la industria, aquellas más experimentales e incluso la serie “Recta Provincia”, que transmitió Televisión Nacional (a un horario nada de accesible) han sido vistas por un escaso público.

Y es que decir que las películas de Ruiz no se entienden es ya un tópico y las más de las veces resulta una respuesta elusiva frente a la incapacidad o flojera de reflexionar, o de invitar a hacerlo, o la costumbre de ver el cine como un mero objeto de entretención.

Ruiz, en todo caso, era un personaje en sí mismo y escucharlo hablar era como asistir a una cátedra, aunque su ironía derivara a veces hacia pendientes que generaron rencores irresueltos y sus declaraciones sonaran desproporcionadas. Nunca lo fueron en verdad, porque aparte de ser memorioso leía cantidades y observaba mucho.

Hoy pasé por el Normandie, un lugar que frecuentaba en Santiago y donde los mozos lo recuerdan con cariño, para brindar por él. Justo acababan de traer la copa de vino, cuando apareció un amigo fotógrafo con el que no hablaba hace años. Brindamos juntos por este realizador que se dio el gusto de hacer películas sin pretensión de ganar dinero ni llegar a muchedumbres, sino por el el solo placer de probar sus tesis sobre la polisemia visual y llevar la contra al sistema hollywoodense (“sin nunca plantearse la pregunta de saber si será seguido, si el público comprenderá, si incluso habrá para eso un público, si incluso el film será exhibido”, como escribió Pascal Bonitzer para Cahiers du cinema). Por el director subversivo del orden y las jerarquías , y también -especialmente- por su mirada lúcida, y a ratos implacable, con la cual desguazó el “ser” chileno reconstruyéndolo con una distancia y un cariño, que no nos tenemos.